Tener Presente...
Que cuando tropiezas, ahí mismo está tu tesoro.
Si podemos aprender de nuestros errores, la vida toma una intensidad
prodigiosa. El fracaso no impide el éxito, solamente lo difiere. Importa
sí, la voluntad de superarlo con más conciencia de las dificultades, y
también de los recursos disponibles.
Tener Presente...
Que más allá del mundo de enfrentamientos y opuestos existe unidad en
todo. La separación visible es secundaria, superficial.
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Que si amas lo espiritual no puedes despreciar lo terreno. Mas donde uno
esconde su riqueza, allí mismo guarda su corazón. No plantes las raíces
del árbol de la felicidad en la arena. Estás en el mundo, pero tu
esencia no es el mundo,
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Que si copias el camino de otro no podrás realizar tu propio potencial.
Cada uno es maravillosamente distinto. Ni una impresión dactilar se
repite. No hay dos tréboles exactamente iguales. Por lo tanto todos
debemos expresar nuestro estilo particular de ser. Hay belleza en eso, en
cambio, ninguna gracia existe en ser serio en serie. Nada hay más
saludable que reírse con nosotros.
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Que nada es excitante si sabes cuál será el resultado.
Es muy importante el asombro, la capacidad de descubrir, de mirar la
realidad con los ojos de un niño ante un regalo todavía envuelto. Nos
falta, muchas veces, la habilidad de maravillarnos, de jugar a las
escondidas con la vida. Nunca, jamás, existió antes este momento; navega
el ahora.
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Que nada es seguro si se obedece al llamado de la aventura. El barco en el
puerto está resguardado, pero no navega. Por eso a los fondeaderos, el
lugar donde se protegen a las embarcaciones, se los llama
"muertos".
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Que negarse al dolor y a la realidad de la vida es renunciar a ella. Con
el nacimiento comenzamos a morir. Todo objeto tiene su sombra. El capullo
abre su belleza aterciopelada para que la rosa sea, y en cada movimiento
hacia su plenitud, declina gradualmente, por fatalismo vegetal, su belleza
inicial.
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La percepción ordinaria de la rutina fragmenta los hechos. No puede
captar la totalidad de la danza maravillosa de la vida, la forma
extraordinaria que utiliza la vida para orquestar, en una sinfonía
imponente, a todos los instrumentos de expresión musical, aparentemente
aislados, que componen su unidad.
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Que no podemos curar al mundo de penas, pero sí vivir en alegría. Cuando
queremos arreglar los problemas del universo que se nos ha regalado,
estamos descortezando el árbol que no corresponde. A lo sumo podríamos
animarnos a enderezar nuestras existencias.
El sentido de la vida es el que uno le da,
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que si la semilla muere no hay planta. Todo cambio implica una poda, una
ruptura, un nacimiento y una despedida. Es decir, la oportunidad brota del
núcleo de la crisis. Hay que refundarse para no refundirse.
Que hay instantes... días... encuentros... vínculos maravillosos como
una perla. Saber encontrar lo que vale es el secreto del arte de navegar
por la vida, hay que aprender a zambullirse a las profundidades porque no
flotan.
El mar no regala sus joyas por que si
Autor desconocido
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