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La gente sin límites no conoce el aburrimiento ni la falta de interés. Sabe
apreciar la vida y es difícil encontrar cosas que no la fascinen. Son personas
modestas, capaces de encontrar alegría prácticamente en cualquier cosa: desde
el atletismo hasta la ópera, desde las caminatas hasta la lectura de poesía,
todo les gusta.
Lleva un estilo de vida sano, se conserva en forma, y no siente la tentación
de ser enfermiza, no por superioridad sobre los demás, sino porque una luz
interior le avisa de lo mal que se siente uno si está gordo, si no se halla en
forma, si se droga o consume alimentos perjudiciales. Mantiene una mente sana en
un cuerpo sano.
Rechaza las adicciones a sustancias nocivas, de la misma manera que un animal
despreciaría un vaso de whisky, porque sería antinatural y estúpido que su
mente dejara envenenar su propio cuerpo.
Son personas que han desarrollado un vigoroso sentido del humor, cuya
compañía resulta divertida; no gastan el tiempo en culpar a los demás por sus
defectos o negligencias y están altamente motivados desde su propio interior.
La ausencia de reproches se manifiesta en su renuncia a encontrar que los demás
sean culpables de las cosas que les incomodan.
Sus motivaciones internas los ayudan a asumir la responsabilidad de su vida,
a descubrir sus íntimas respuestas y a actuar como personas independientes
porque persiguen sus propios objetivos. No se clasifican a sí mismas por sus
éxitos o sus fracasos; por el contrario, aceptan el fracaso como parte del
aprendizaje, y están dispuestas a probar casi cualquier cosa que les interese.
No son conformistas, y evitan con facilidad las reglas y las costumbres
insignificantes que parecen molestar tanto a los demás. Tienen su propia
imaginación creadora, y la utilizan para determinar cómo ha de intentarse una
tarea. No están obsesionadas con ganar, ya sea obteniendo la aprobación de los
demás o derrotándolos; sin embargo, quienes proceden así siempre catalogan
como ganadoras a las personas sin límites.
Es gente libre de depresión y desdicha por sus singulares actitudes ante la
vida. Mira el lado positivo de las cosas donde otros ven el negativo. Piensa de
manera positiva en sus propias capacidades para llevar a cabo un trabajo, en vez
de considerar que es imposible.
Su entusiasmo los mantiene a salvo de caídas emocionales y su capacidad de
tener en cuenta sus cualidades y ventajas en vez de sus penas es un rasgo
distintivo de este estilo de personas.. Para resumir, hablamos de seres que se
hacen cargo de su vida, y que conservan casi siempre esa característica
maravillosa de ser capaces de disfrutar de la vida cuando otros optarían por
perder el juicio.
La mayoría de la gente se pasa la vida buscando la felicidad, la seguridad,
el amor, y nunca se detiene a pensar que podría tener todas esas cosas si
dejara de perseguirlas y las aportara como actitudes a su trabajo y a su vida
cotidiana. Los niños parecen saberlo: En efecto, tienen esas cualidades
maravillosas en cantidades enormes. Debemos concederles lo que es su derecho de
niños o jóvenes sin límites: crecer hasta llegar a ser adultos sin límites.
La felicidad de nuestros hijos
Wayne Dyer
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